jueves, 6 de marzo de 2008
Noche de Improvisación
Escuchando el blues más bipolar improviso esta noche.
Me lanzo sobre una hoja de trebol, sobre el cuarto pétalo,
y descanso como siempre... tan regocijado de estar lejos,
increíblemente lejos, soñándote, imaginándote, a ti,
si, a ti, es que soy un farsante, un abejorro.
Y te espero como si algún día llegaras, siendo un abejorro,
un abejorro sentado sobre el trebol de cuatro hojas.
Y soy un mal hombre, te hago sentir como una joya diamantina,
para sentirme como después de la borrachera: el cerebro,
el cargo de conciencia de sostener la alucinación...
Para caer nuevamente en el vicio, de clavar mis ojos donde no debo,
tu sabes... en los tuyos, como un abejorro, como si fueras la tierna hoja de mi trebol...
Y el mundo será devastado por los ángeles negros,
llenando de Paz el silencio.
Y el mundo será acabado por el gran Trueno.
Nos encontraremos al fin, espero que a salvo.
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viernes, 2 de noviembre de 2007
Siempre es lo mismo, nena.
Vientos de otoño...
Amaneceres...
Paciencia...
Expectación...
Siempre es lo mismo, nena.
. . .
Creo en ello, veo a través de eso...
Nada está claro aún,
el Sol en el pecho...
Siempre es lo mismo... nena.
. . .
Amor tras amor, veneno y luz...
esperanza cuando te veo.
Siempre es lo mismo... nena.
. . .
Me partió un rayo y me perdonó.
(El cosmos me dió su perdón).
Cada vez que caigo, siempre lo supe.
Siempre es lo mismo..............
Luz de mi vida.
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martes, 2 de octubre de 2007
30 días tenía Septiembre
El castillo de la sombra se derrumbaba entre susurros...
mientras la nube invernal lanzaba un último rayo, fiel al compromiso.
(En mis manos vi reflejado el porvenir y el vehículo)
Tras el horizonte el Sol preparaba su regreso, y apareció con la condición de la frialdad en el pecho.
Aunque, más de una lluvia retornará con el canto del pájaro...
ya que el Alma nunca será de hielo...
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viernes, 22 de junio de 2007
Día del Rayo
lunes, 23 de abril de 2007
La Gestación
Debo decirlo, música me acompaña
En este paseo por la inspiración de sus creadores.
Y el renacer de sus vestiduras
Aparece como un amor de lejos,
Como el mar que he surcado bajo el sol
En medio de la intensa profundidad que sostiene...
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sábado, 31 de marzo de 2007
Un porro con Genma
El bello insecto
Mantuvo el vuelo ante mi vista.
Luego estuvo en mi mano
Y por accidente le arranqué un ala.
Supe que le daba lo mismo
Cuando vi a otro de su especie caminando
Sin el miembro que le arranqué a su hermano.
Como un débil pétalo en un cuerpo…
Aleteaban los insectos
Y observé otro, en detalle.
Su color y forma me eran extraños a primera vista.
“Es una termita”, sopló la voz del amigo
Mientras liberaba una bocanada de tabaco.
El bello insecto desde entonces tropezó con todo.
El atardecer una vez más,
Mil insectos decorando el aire perlado:
En medio del coloquio brotaban vibrantes.
Un pinchazo, un choque y una desconcentración:
“ahora son bichos“, comenté al indiferente,
Que reflexivo, tras otra bocanada, sonrió.
La noche.
La retirada por entre el bosque nocturno...
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miércoles, 7 de marzo de 2007
La Primera Revolución
En ese momento casi desfallecí. Mil, tres mil veces adelante. Mi cabeza quiso dormir, mis piernas querían detenerse. Mis brazos gritaban de dolor. Había que llorar, pero de una forma muy especial, y esa era continuando el entrenamiento. Al final de la jornada, muy exhausto, continué en soledad. Siempre fue en soledad, entrenando, del uno al mil, hasta el tres mil.
...
Al otro día me encontré con él, el desgraciado. Yo lo odiaba. Pero este arte impide cometer el error de perder. Y ganar es a veces perder. Querer pasar por encima de él, por odio, era perder.
Esperaba un ataque… estar alerta es parte de este arte. Si me ataca, mi deber es evitar, evitar, evitar, evitar, evitar, responder, paralizarlo, quebrarlo.
Tranquilo. Pero me encontré con él. Un demonio se instaló a mi lado, con una sonrisa confiable. Su aspecto era tan humano como el mío, dijo ser mi aliado, lo miró a él con mi mismo desprecio: ¿Recuerdas lo que te hizo? ¿Lo olvidaste? Pues recuérdalo, imagina su rostro de placer a la hora de disfrutar lo que te arrebató, imagina la elocuencia de su mentira, de su argumento desesperado para acabarte. Recuerda cuando estuviste frente a él y fuiste recto, mientras él doblaba todo lo que se podía doblar. Si… ya lo estás odiando otra vez. Míralo, su rostro enfermo, su cabeza agusanada, su adicción a la desesperación. Si… siento el calor de tu sangre. Pégale. Que tu golpe concentre todo el rencor que le tienes a la mentira, que él sea la sustancia misma de la pestilencia que odias. Lo es. Lo encuentras tan mediocre… ¿Qué esperas? Sus actos han sido bajos. Pégale abajo. Ese rostro, esa mente que guarda tanta miseria. ¡Tanta enfermedad contagiosa, que es la miseria humana!
Y saqué mi sable. Miré al demonio incitador, tenía mi edad, vi su rostro excitado por lo venidero, sus ojos negros brillantes de expectación y apoyo a la venganza. Con sus hechizos gestó imágenes en mi mente, escenas patéticas y obscenas que acentuaban el deseo de la aniquilación. Las escenas que no quería ver en mi vida, aparecían por doquier ante mi vista. Unas tras otras, muchas, explícitas. Hasta que me cansé.
Una paz bañó mi cuerpo por un momento, cerré los ojos. Las imágenes agusanaban mi cabeza, la llenaban de fuego y tormentas. Abrí los ojos. Abrí siete ojos.
El escenario cambió radicalmente, vi al monstruo pestilente que a mi lado me alentaba a golpear la nada, pues nada había ahí. Recordé el arduo entrenamiento. Lo recordé con toda mi alma y el demonio retrocedió, corrió, no sé que vio al mirarme.
Debo matarlo... pensé, y corrí tras él atravesándolo con mi sable, dejándolo en silencio.
Recordé mi secreta inspiración, sonreí, recordé la palabra que alguna vez leí con el corazón. Comprendí que los cerdos seguirán bajando por si solos, según la mecánica natural de la justicia. Me convencí una vez más, de la intensa necesidad de evitar ser uno…
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domingo, 18 de febrero de 2007
Anteriores Visiones
Las cálidas aguas del caribe huyeron horrorizadas
ante la gelidez de tu calor.
La belleza tuvo tendencia a re-aparecer...
Te congelé primero, luego me derretiste.
Agua manó de tus dulces vertientes...
Nublaste mi vista con tus temerosos manjares.
Y de pronto te vi,
mounstrosa belleza de la cristalina frialdad.
Hermoso es el choque del hielo en el ojo,
el árbol desfigurado por un velo terrible.
Hermoso es el vidrio que evité tocar,
porque prefería tocar el árbol, y si no, observar de lejos.
Cuánto añoré el calor, la simpleza de no padecer.
Exquicito es no estar ahi, la nieve me mojó hasta el alma.
* * *
"Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego que me quema
más helada que la nieve, Galatea!"
(de Garcilaso de la Vega)
El poeta fue solidario,
y su personaje solitario...
"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo."
Galatea es nieve hermosa
y nieve es Galatea.
Mora en las alturas de un valle nevado.
* * *
La Revolución insiste en manifestarse de soslayo.
En derribar montañas de nieve, consiste cierto paso.
Derribar hologramas que llenan al hombre de inconsistencias.
Escrito durante un pasado y oscuro invierno, ya habrán letras para los soles...
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jueves, 30 de noviembre de 2006
del piano que resume cada escalón.
De agua o de viento,
de algo que se escapa entre los dedos,
Es aquel equipaje que cargas con extraño agrado.
Efímero como cada instante,
como cada rayo de sol que rebota y se retira.
Oscuro como cada rincón de lo que crees es Alma.
* * *
Al despertar ella abrió sus ojos de miel
y disfrutó los primeros rayos del sol de la mañana.
"Algo no calza", se dijo pensativa
mientras regalaba su mirada...
al techo, al cielo, a alguna estrella
que debía responder a su certeza.
Una mano más allá tocaba el hielo,
un montón recién caído del cielo,
palpando la frialdad que se nutría
todo el tiempo de un extraño velo.
* * *
Mil años después de un paseo por el bosque,
diez siglos después de aquel paseo por el bosque
se han dibujado los mismos pasos, pero el ocaso
marca el final de lo que siempre se repitió.
Mil años después hay quien no se pregunta nada.
Diez siglos después hay alguien que ve el amanecer con otros ojos
y se baña en el mar con otra manera de sentir la sal en el cuerpo.
martes, 10 de octubre de 2006
viernes, 29 de septiembre de 2006
Mañana dominical de Octubre
y he visto el primer sol aparecer.
Huelo la tierra, la piedra, el agua,
huelo el magma que nunca hemos de ver.
Una conspiración... eterniza los acertijos.
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martes, 5 de septiembre de 2006
en horas de septiembre
he visto lo que antes vi con otros colores
pero esta vez la estrella es más fugaz,
alimento para el arte, para un futuro recuerdo,
la noche no fue tan larga... y la luna no desaparece.
La araucaria sigue en el mismo lugar
donde brotó hace años su semilla,
la brisa recorre los rincones hace siglos...
y en ello retorna el amanecer recurrente,
tan recurrente como las estrellas fugaces
que parecieran al principio no serlo.
El corazón del corazón late lentamente,
el exterior es una superficie movediza
que busca descanzo en sus erradas locuras,
busca descanzo buscando demasiado.
La luna es la misma de hace mil años
y es asombroso contemplarla en ello,
he vuelto a ver lo mismo que alguna vez vi
en sus ojos, en su boca, en otro mundo pasado.
Un nuevo amanecer para un próximo atardecer.
viernes, 18 de agosto de 2006
sábado, 8 de julio de 2006
Tarde de Julio
El enfrentamiento entre el Terodáctilo y su doble opuesto;
Una serpiente dibujando una estrella entre las dunas.
Espero el contacto proveniente de aquel lugar
Alojado en el idílico paisaje de la eternidad concentrada.
Donde el carmín del horizonte se degrada al negro estrellado.
¿Irreal? La habilidad de Satanás es la de mantener
martes, 20 de junio de 2006
PASEO PEATONAL

jueves, 8 de junio de 2006
Carta con Zoom
(Ilustraciones de la Divina Comedia de Dante Alighieri, por Gustave Doré. Arriba está Dante errante, en la selva de la vida, de donde es rescatado por Virgilio; abajo una visión de su recorrido por el Infierno)
........Al caminar por las calles de mi pueblo, donde aún predomina el árbol y el cielo, me agrada recordar cierto dato importante, la velocidad de la Tierra en su recorrido alrededor del Sol: 107.118 Km./hora. En 60 minutos, ¿más de cien mil kilómetros surcados entre magnetismos espaciales? Y sigo mi camino, sin comprenderlo realmente, pues todo sigue quieto alrededor… extrañamente quieto. Pero cuando pienso en la velocidad de la rotación de la Tierra sobre su propio eje, pienso que perderé el equilibrio en mi caminar: 1.620 Km./hora. La distancia por el tiempo entre los astros no es igual al efímero paso de pequeños y soberbios seres humanos.
A 50 mil metros de profundidad
Duerme un metal precioso desconocido,
Nadie imagina su existencia luminosa
En aquella caverna iluminada y profunda.
A 100 mil metros de profundidad
Yace un antiguo cadáver
Su descanso es seco y vaporoso
Su cuerpo es gigante.
A 3 millones de metros de profundidad
Un ente alado persigue a un perro bípedo.
4.000.000 de metros más abajo
Duermen demonios azules.
........Mi muerte no será, espero, en vano, ni antes de cumplir los cien años. Pero puedo morir más rato, ahora. Desde Orión hasta el centro de la Tierra miro atentamente… Para recorrer aquel espacio es necesaria la pulverización. Que no lea esto mi madre terrenal… que podría mal interpretarme y no queremos que pase eso.

martes, 30 de mayo de 2006
El Anatema

.......Ella caminaba sabiéndolo todo. Sus cabellos lisos y negros, sus ojos pícaros, su desplante alegre la hacían amable. Amable… Amarla era fácil. El amor a primera vista era cosa de todos los días. La brisa otoñal acariciaba su cuerpo, sus manos, su vestido, el sol le cubría la piel mientras se desplazaba. Caminó hacia mí. Su mirada de pronto fue sombría, penetrante, seria, densa; campanas de otro mundo sonaron en mi pecho, los pájaros abandonaron el árbol. Recordé a Leonor… a Edgar observando al cuervo en su portal. Un fantasma atravesó nuestra distancia. Finalmente lo consiguió, la fina daga de sus ojos se clavó en mi claridad.
.......Y susurró: Nunca más. Era hermosa, su ropa negra y flamígera encendía la blancura de su piel, la suavidad de su mirada femenina, el tono de sus labios jóvenes. La mano que me tendía hacia el abismo era la más dulce caricia, la mano de una dama que mil veces debe ser besada. Una leve sonrisa y un brillo en sus ojos, bastó para seguir el camino purpúreo hacia la profundidad.
sábado, 20 de mayo de 2006
Inevitables nocturnos de Mayo, deseos de escribir el delirio, mas, aflora la visión intermitente de sensaciones antiguas. Viva la Fuerza.
Flamas eléctricas desde la Tierra;
Lanzas y vientos desde el Norte,
Lluvias y hachas desde el Sur;
Máquinas supersónicas desde Oriente,
Naves y discursos desde Occidente.
Ella toma entre sus manos a su gato de algodón,
Algodonados sus ojos,
Algodonados su senos,
Ella se acurruca y bebe miel de abejas.
Zumbidos chocantes diagonales
Forman ángulos estridentes,
Electricidad roja desde el cielo,
Nieves eternas se disuelven.
El viejo mira el horizonte
Luego de tomar aguas cristalinas,
El cóndor lo saluda a la distancia
Mientras el huemul mira el campo abierto.
Guerras sangrientas en el centro,
Explosiones arriba, abajo,
Guillotinas ondulantes cortan el viento.
Sinfonías tremendas se apoderan de la biosfera.
Calma… paz… en la plataforma emplumada.
Abstracción y delirio en el campo de batalla.
Blancura y seriedad en el sillón alto.
Paz en el alma de los niños.
Extrema apertura de ojos en la mirada de los dictadores.
Reverencia en la presencia de los guías.
Recuento y memoria, arrepentimiento.
Generaciones y generaciones agachando la cabeza.
Dulces lágrimas en los ojos de los enterados.
sábado, 13 de mayo de 2006
Enceguecido en su estela el cometa ha ignorado un majestuoso espectáculo: la nebulosa terrible y gigante, que con inconmensurable espectáculo, rojizo, dibuja la cabeza de un caballo. Las palabras de Ernesto son dulces como el canto de la lluvia de invierno.
Ella ha muerto hace años, ella se ha disuelto en la estela del cometa.
La historia se escribe a cada segundo, la existencia se sitúa en la punta del astro, no importa la estela que deja, no importa el espacio que impacta, su tiempo no existe, sólo existe el universo. El viaje es más sencillo de lo que parece. La órbita está establecida, el cometa ha de dejarse llevar por los confines del firmamento. Ernesto, si supieras que tu llanto puede ser tan dulce que deseo acompañarlo.
Ella ya no está. Recuerdo aquella vez en que jugamos y penetré en ella mi mirada y todo mi ser. ¡Entró avasalladora por mis venas! Oh, Ernesto… no me quiero convertir en tu patético reflejo.
El cometa se aproxima a un planeta y hará impacto. La estela queda en el olvido, la muerte inminente se aproxima; el estallido, los preceptos divinos, la meditación en la vibración eléctrica... la paz del éxtasis del fuego secreto embriaga al ser deshumanizado.
( *ernesto del sábato)
jueves, 4 de mayo de 2006
La ciudad "Sin" (del pecadillo?)

Inevitablemente ando mirando y sacándole el color a Concepción. Con más de una persona he intersectado observaciones sobre ella.

Alguna rara sustancia se apodera de los aires de la pequeña urbe, ciudad odiada, ciudad querida. Algunos detestan la baja intensidad y la soberbia de sus habitantes, "que se creen esto y lo otro, capital del rock, etc, que de acá salió tal personaje, incluso en la farándula. Bueno, si estudiáramos antropológicamente al penquista (que viene de Penco), habría que relatar una tremenda historia.

Lo que me llama la atención es que de todas formas predomina cierta belleza en la ciudad, una belleza en la carencia, una belleza que aman los que odian Concepción.

Por ejemplo, el otoño penquista es superlativo, amplificado. Y me gusta porque puedo imaginar budas de piedra entre la hojarasca. Concepción es una ciudad donde no hay budas entre la hojarasca. Tras los cerros o en la cima de ellos pareciera estar el espacio ideal para edificar catedrales góticas, puntiagudas y gigantes, y no las hay; tampoco hay por las calles gentes que en masa representen una elocuencia como espíritu de época, ni el río es navegable por embarcaciones serenas.
Nada de eso hay, pero incluso esa carencia lo hace romántico.
O quizás simplemente busco una manera de justificar esa sustancia dulce y agraz que respiro cada vez que camino por esa ciudad cuadriculada. Lluvias dulces, lluvias amarguísimas. Hojas secas que no he querido pisar y otras que han desaparecido pulverizadas instantáneamente bajo mi suela.

Bueno... así es esa ciudad, que queda al otro lado del río, ya que yo vivo en San Pedro de la Paz, jua.
(San Pedro, en la primera foto de arriba, queda en el borde superior de la imagen, tras las aguas del Bio bío, que apenas se advierten al igual que los 2 puentes)






